Tuesday, November 22, 2005

Ah ¿que no...?

No si no es eso si lo que te estoy diciendo es que la cosa no va por ahi que tú y yo podemos ser muy buenos amigos pero que luego a la hora de la verdad cuando yo tenga que pedirte lo que tú ya sabes y tú tengas que decirme que no eso va a crear una situación tensa entre nosotros que si que si que es inevitable que esto ya lo he vivido yo otras veces que al principio muy buenas palabras pero que luego al final todo se complica

Friday, November 18, 2005

No, así no.

Recuerdo que lo que más me extraño de ella fue su reticencia. A todo. Reticencia a todo.
Si le proponía ir a Cantabria y tirarnos de algún acantilado ella decía que no.
Si le instaba a caerse del guindo y volver con Parnell me miraba con los ojos muy abiertos. Parecía decirme "¿estás loco? Parnell murió hace mucho tiempo".
El caso era llevarme la contraria.
Creo que nunca le gusté.
Siempre le di todo.
¿Todo?
Sí. TODO.

Jerry fue hacia la ventana.

Wednesday, November 16, 2005

Syntagma

Lo único que necesito es TODO.

O la mitad, vaya.

Monday, November 07, 2005

Ver para creer

J. k. Kovacs despertó. Un día más su aliento olía a mofeta humeda. Empezaba a ser algo habitual "no volveré a beber nunca más. Y tampoco volveré a cenar mofetas humedas". Se levantó de la cama y entonó su letanía habitual:
"si mi abuelo fuera mi abuela ya no sería mi abuelo sería mi abuela".
Esto siempre le hacía sonreír. Desde que su abuelo se lo enseñara allá por 1925 ( en realidad no fue su abuelo sino su abuela) le gustaba empezar el día con esta estupidez.
Su primera mujer nunca lo entendió "de Kovacks me sacaban de quicio dos cosas: no saber su nombre y esa estúpida frasecita que recitaba todas las mañanas antes de desayunar". J. k. Kovacs sonrío al recordar a Hertha. Se casaron muy jóvenes, ella quedó embarazada y a Kovacs le salieron amígdalas cerebrales. Su matrimonio nunca pudo superar las gárgaras craneales que Kovacs tenía que hacer todas las tardes noches para mantener limpias las amigdalas.
De su segunda mujer, Hertha, Kovacs apenas recordaba nada. Era extraño, puesto que se había casado con ella la tarde anterior. Así era Kovacs. Tenías que quererlo u odiarlo.
Su tercera mujer, Hertha, lo odiaba. "¿Kovacs? ¡Los cincuenta años más amargos de mi vida!. Si no fuera por él yo ahora sería barítono".
Kovacs se mesó los cabellos. Observó el macarrón pegado entre sus dedos.
"Debo llamar a mamá"
Se encaminó a la cocina.

Friday, November 04, 2005

¿Sabía usted?

Piotr Ilyievich Materoski nace en Birminghan ( España) en 1907. Al poco de nacer ya se advierten signos de su precocidad futura. A los 22 años ya sabe hilar, a las 23 ya sabe coser y a los 27 aprende otra vez a hilar porque se le había olvidado a los 24.De sus primeros años apenas tenemos noticia. Apenas un par de recortes de periódico nos informan de lo que debió ser la infancia de Piotr. En uno de ellos se hace referencia a la matanza anual de mascotas de río, a las que nuestro héroe era sumamente aficionado ( "Yo era sumamente aficionado a las matanzas anuales de mascotas de río") y en otro no.A las 17 años su madre le desteta. Es entonces cuando su padre, desaparecido durante años en la tundra siberiana en lo que él llamó "los años más felices de mi vida hasta que me dejé perilla en la rodilla" aparece en escena. Con mala suerte, porque la escena en la que aperece es la del fantasma de Hamlet y no sabe como salir del paso. Cuando vuelve de Dinamarca es él quién dará la teta a Piotr hasta que este protesté ("Aquello no iba a ninguna parte. Además la teta de mi padre era áspera y salada como el culo de un moldavo"). Ante la postura que adoptan los acontecimientos (una postura rara, incómoda, consistente en doblar la cerviz hasta la rodilla y luego gritar muy quedo) Piotr decide emigrar. Este proyecto, al descubrir Piotr que emigrar no consistía en tragar empanadillas de oca hasta que los enanos decían basta, nunca se llevará a cabo. En su lugar entrará en su vida la figura que más amará a lo largo de los años: su gata ERMIONE.